sábado, 17 de octubre de 2015

KOKORO

Fue en los primeros días de verano, cuando finalmente alcanzó su libertad, enseguida fue a visitar a Sensei, cuando llego, Sensei le mencionó “Haz terminado tu tesis. Bien Hecho”, finalmente su felicidad lo delataba; estaba tan contento que tenía la sensación de que ya no le quedaba más obligación en su vida, más le de entregarse al disfrute de su propia alma, estaba satisfecho con su trabajo, no dejaba de repetirlo, pues sabía que había valido la pena. 

En su tanta vitalidad, invito a Sensei a salir, le dijo que fueran a dar un paseo, no le importaba a donde fuera, el solo quería llevarlo más allá de los límites de la ciudad; una hora más tarde habían dejado la ciudad atrás y se encontraban en un lugar lejano, tal vez ya era el campo. Siguieron caminando y llegaron a una casa con un gran jardín, era bastante grande, en la entrada había un letrero que decía “Vivero”, fue entonces que se dieron cuenta que no era una casa particular y Sensei opino que fueran a dentro para echar un vistazo. 

Estaba todo tranquilo adentro, avanzaban sin encontrar algún signo de vida humana, Sensei se tumbó en un banco y él se sentó en el extremo, Sensei se quedó con la vista clavada en el azul firmamento, mientras él estaba embriagado por la abundancia de hojas verdes que había alrededor de él. 

Sentados ahí, Sensei le hizo una pregunta de lo más extraña, le dijo que si su familia era rica, él le contesto que no especialmente, que tenían algunos terrenos en el monte y algunos campos de arroz, pero de dinero, poco, según tenía entendido; era la primera vez que le preguntaba por ese tipo de detalles de su familia, él nunca le había querido preguntar a Sensei sobre esas situaciones, aunque si lo pensaba en varias ocasiones, como cuando lo conoció, se preguntaba en cómo podría vivir sin trabajar y más que nada darse una vacaciones a esos lugares, pero preguntárselo le parecía descortés y por eso no lo había hecho; sin embargo aprovechando la situación, le pregunto a Sensei que si era rico, le contestó que disponía de cierta cantidad de dinero pero que eso no significaba que fuese rico, si fuera así viviría en una casa más grande, antes sí que era rico le dijo, pero no dijo más y cambio de tema; pregunto por la enfermedad de su padre, no había recibido alguna información de ello desde año nuevo, recibía cada mes una carta escrita por su puño y letra, le hablaba de muchas cuestiones, pero nunca de su salud, así que supuso que estaba bien. Creía que las preguntas que Sensei le hacía, trataban de conectar ambos asuntos.

domingo, 11 de octubre de 2015

KOKORO

Antes de finalizar las vacaciones anuncio a su familia que finalmente volvería a Tokio, y como los sentimientos humanos son impredecibles sus padres no estuvieron de acuerdo, sin embargo, se marchó el día que había planeado. 

Cuando llego a Tokio, ya habían desaparecido la decoración del año nuevo en todas las entradas de la casa (el año nuevo en Japón es de las festividades más importantes); en cuanto pudo fue a visitar a Sensei para devolverle el dinero que le había restado para el viaje, también le llevo setas que su madre le había dado, hablaron de la enfermedad de su padre, él les menciono que no había tal gravedad y los tranquilizó acerca de ello; sin embargo, Sensei le dijo que aunque no hubiera gravedad en el asunto, tenía que tomar sus precauciones y seguir cuidándose para no recaer, esa tarde, cuando regreso a su casa y ano recordaba la enfermedad de su padre, pues las palabras de Sensei hicieron que se tranquilizara; ahora había otro asunto que le interesaba, tenía que decidir el tema de sus tesis para después comenzar a redactarla.

Pretendía graduarse en el mes de Junio, así que tendría que terminar con sus tesis a finales de abril, se angustiaba por el poco tiempo que tenía para ello, pues algunos de sus compañeros ya llevaban tiempo recopilando información para sus trabajos y él era el único que no había hecho nada, pero absolutamente nada, decidió comenzar con ello después de año nuevo. 

Comenzó con fuerza su trabajo, sin embargo conforme pasaba el tiempo se atascaba por completo, tenía la idea en general de lo que quería, pero de pronto sentía como si todo se desapareciera, decidió simplificar su trabajo; el tema que había elegido estaba muy relacionado con la especialidad de Sensei, así que, como estaba muy confundido, no dudo en visitarlo, compartió con el algunas ideas y de igual forma le presto algunos libros de buena gana, pero nunca mostro interés por dirigirle la tesis, Sensei decía, que hacía tiempo que no leía y que no estaba informado de muchas cosas, que sería mejor que preguntase a su maestros; dejo por un momento el tema de la tesis y le preguntó acerca del porque ya no le interesaba leer como antes, a lo que él solo le contesto que creía que era ya demasiado viejo para seguir creciendo como persona y que además antes leía para no ser tan ignorante, pues le daba pena que alguien le preguntara algo y no saber qué contestar, ahora por el contrario no le importaba eso. 

Desde ese día se concentró en su tesis, como un psicópata, un día tras otro en su mesa de estudio, se obligaba a trabajar hasta el límite de sus fuerzas, vivía únicamente para sus tesis; florecieron los cerezos y el clima comenzó a cambiar, no fue hasta finales de abril, cuando al fin concluyo su trabajo, que fue a visitar de nuevo a Sensei.

sábado, 3 de octubre de 2015

KOKORO

Alrededor de las diez de la noche se escucharon pasos, era Sensei que había regresado, su esposa se levantó y salió a recibirlo; Sensei parecía de un humor excelente, pero lo extraño era que su esposa tenía mayor humor que él, a pesar de haber antes estado llorando en aquella platica, que lo que sobresalía mas era su sufrimiento; no la juzgó, comprendió que había verdadero motivo de preocupación por sus actos. Sensei lo saludo y le agradeció el haberse quedado con su esposa acompañándola, se disculpó por tanta inactividad que pudo haber tenido mientras esperaba su regreso; salió de la casa de Sensei y se dirigió a la suya, aquella noche no dio más por pensar en la conversación que habían tenido él y su esposa de Sensei. 

El invierno comenzaba, él siguió siendo asiduo de la casa de Sensei, cuando lo visitaba, algunas veces pedía a la mujer de Sensei que le arreglara uno que otro quimono, pues comenzaba a preocuparle cada vez más su apariencia; aquel invierno se vio obligado a regresar a su casa, en el pueblo, pues había recibido una carta de su madre donde le contaba que su padre había empeorado de su enfermedad, que unos días atrás había desmayado en el jardín creyeron que había tenido un derrame y comenzó con tratamiento, pero fue hasta unos días más tarde que el doctor concluyo que en realidad todo atribuía nuevamente en sus riñones, en realidad no era urgente, ni un caso de gravedad, había pensado en esperarse un tiempo más, pues faltaba poco para las vacaciones de invierno, pero su angustia no pudo más; una mañana pensó que no debía esperar más, en vez de esperar a que sus padres le enviasen dinero para el viaje, decidió pedirle prestado a Sensei, por ahí de paso le contaría lo sucedido y se despediría de él.

Al llegar, Sensei le dijo que tenía un poco de resfriado y no podía ir hasta el cuarto de invitados, lo invito a pasar a su estudio, aprovecho para contarle sobre la carta de su madre y para pedirle el dinero prestado para el viaje, Sensei lamento lo sucedido con su padre y le pidió a su mujer que le diera el dinero, se despidió de ellos y salió de Tokio en el tren nocturno.

Cuando llego por fin a su casa comprobó que en realidad la enfermedad de su padre no era tan grave como se temía, lo vio muy recuperado, su madre le dijo con un tono de mala gana “vuelves a casa y tu padre recupera milagrosamente las fuerzas”. De los tres hermanos que eran, era el único que más fácil tenía el visitar a sus padres pues era estudiante, uno de sus hermanos trabaja en una lejana isla y volvería a su casa, solo si las cosas se complicarían de verdad, su hermana, por su parte, se había casado y se había ido a vivir a la otra parte del país, por lo que tampoco podría volver precipitadamente. 

Envió una carta a Sensei agradeciéndolo el préstamo, le prometió que tan pronto llegara a Tokio, le informa acerca de la enfermedad de su padre que era menos grave de lo que esperaba y no había razón para preocuparse, también le pregunto acerca de su resfriado, por mucho de que no le diera tanta importancia, escribió la carta sin pensar en siquiera la posibilidad que le respondiera; pero cuando recibió su respuesta lo sorprendió mucho, era una carta franca y directa, era la primera que recibía de él. Solo recibió dos cartas en su vida de Sensei, la primera era esa sencilla respuesta la segunda extremadamente larga, la redacto antes de morir.