martes, 3 de noviembre de 2015


KOKORO

Continuaron caminando en silencio, sin perder la compostura y serenidad, de pronto hizo un comentario a Sensei, le dijo que cuando estaba el jardín él se había puesto nervioso, quería saber si era cierto, pues nunca lo había visto así, su respuesta no fue inmediata, después de un rato Sensei comento, que si de verdad creía que se había puesto nervioso, a lo que le contesto que solo un poco.

Sensei comenzó a decirle que en cierto modo había perdido los nervios, que le ocurría siempre que hablaba de dinero, le dijo que él era un hombre realmente vengativo, pues no podía olvidar el engaño y humillación que algún día le hicieron; sus parientes lo habían engañado; en presencia de su padre todos aparentaban ser buena gente, pero cuando el falleció se transformaron en avaros, jamás olvidaría lo que le hicieron, quería vengarse, pero hasta el momento no había podido lograrlo, sin embargo, el creía que estaba haciendo algo más, aprendió a odiarlos y con ellos a la humanidad entera de donde ellos pertenecían, esa era lo que creía él, venganza suficiente. 

No podía creer haber escuchado semejante confesión de los labios de Sensei, se quedó mudo, incapaz de pronunciar si quiera una palabra de consuelo, su conversación aquel día no continuo. Cuando llegaron por fin, se despidieron, dispuestos a marcharse cada quien por su lado; el humor de Sensei ya había cambiado y le dijo, que desde ese momento hasta el mes de junio viviría la época más libre que pudiera tener en su vida, así que tenía que aprovecharla, pues era posible que jamás volvería a disfrutar de tanta libertad. 

Un día decidió hablarle con toda franqueza a Sensei; comenzó por decirle que no le molestaría si el no supiera la respuesta de todo lo que le preguntaba, pero había un problema sabía que si tenía la respuesta; él le dijo que nunca le escondía nada, a lo que el insistía en que si, Sensei comenzó a hablar le dijo que parecía que mezclaba sus opiniones con su pasado, que una cosa era el pretender saber de su vida y su pasado y otra el creer que le ocultaba cosas, eran asuntos totalmente distintos, él le dijo que sus ideas le parecían importantes porque eran producto de experiencias pasadas y si las separaba perderían todo su valor, el único interés que él tenía era el de recibir lecciones de vida por parte de Sensei. 

Sensei menciono que sus experiencias del pasado la había hecho desconfiar de la gente, aunque no confiaba en él, quería hacerlo, quería creer en él, pues era la única excepción en lo que refería a su visión del mundo; le dijo que quería confiar plenamente en alguien antes de que el muriera, que si era él, que si podía ayudarlo, que se lo dijera desde lo más profundo de su corazón; él le contesto simplemente con estas palabras “ si lo que acabo de decirle no es cierto, entonces es que toda mi vida es una mentira”. Con ello Sensei decidió contarle toda la historia de su vida sin perder algún detalle, solo le pidió que esperara que llegase el momento oportuno para hacerlo.

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