domingo, 13 de septiembre de 2015


 KOKORO 

Sensei lo invitó un día a tomar sake, fue entonces donde tuvo la oportunidad de convivir con Sensei y su esposa; pudo observar por pequeños detalles que Sensei y su mujer tenían una buena relación hasta el momento; sin embargo un día al llegar a la puerta de Sensei, escucho voces que indicaron que no se trataba de una conversación normal, sino de una discusión; decidió regresar a su casa para no entrometerse en el asunto; por la tarde Sensei llego a su ventana buscándolo, le dijo que salieran a dar un paseo y esa noche tomaron cervezas juntos, Sensei comenzó a contarle sobre la discusión con su esposa pero sin detalles, después de un rato estaba arrepentido, pues había salido de casa sin avisar a su mujer y le preocupaba haberla dejado sola, así que decidieron regresar a casa.

Un día que fue a visitar a Sensei, no se encontraba en casa y lo recibió su mujer, fue entonces que logro platicar más profundo con ella; poco a poco por las visitas más frecuentes que hacia comenzó a entablar amistad de igual forma con la mujer de Sensei, tanto que sus conversaciones podían ser de cualquier tema; sin embargo muchas de esas conversaciones no las recordaba, solo recuerda una en especial, cuando conversaron acerca de Sensei, pues no podía creer que a pesar de sus conocimientos y de ser un hombre sabio, no permitía que lo vieran, ni tampoco entablaba alguna relación con los demás, no se dedicaba a hacer nada, en pocas palabras llevaba una vida ociosa y no comprendía porque hacia eso; su mujer tampoco lo comprendía del todo, había aceptado que ese tipo de cosas no iban con él, por alguna razón Sensei no las realizaba, era algo extraño que le causaba preocupación y por la misma razón sus conflictos iban relacionados a ello.

Era un día de primavera y decido ir con Sensei al parque a observar los cerezos en plena floración; fue ahí que comenzaron una conversación acerca del amor, Sensei insistía que a él le hacía falta amor, por eso fue que lo acerco a él, sin embargo él no lo sentía así, estaba consciente de que algún día podría enamorarse pero por el momento no deseaba nada de eso ni mucho menos sentía inquietud por ello; Sensei mencionaba que el amor era un pecado, trataba de prevenirlo, pero no comprendía, lo que trataba de decir con que era un pecado, buscaba una explicación más explícita; Sensei no pudo dar aquella explicación así que termino diciéndole que el amor es un pecado y a la vez es algo sagrado, que nunca debía olvidarlo; aquel día fue la última vez que Sensei le hablo del amor.

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